Valcaldera sigue en busca de sus muertos 90 años después

Navarra homenajea a los fusilados en Valcaldera y espera que las vidas de las víctimas sean conocidas y que se escuchen las peticiones de los familiares

Se cumplieron 90 años de aquellos asesinatos a manos del franquismo en Valcaldera y los familiares aún intentan ordenar las piezas de lo sucedido después de un fusilamiento donde no se pudo enterrar ni un solo cuerpo de los 51 muertos de los 52 que fueron trasladados hasta Cadreita.

Uno de ellos, Miguel Antonio Escobar, a quien este domingo recordó con dolor su nieto Eduardo Escobar, tanto por motivos generales como por un motivo personal muy importante: “Mi abuelo tenía 34 años cuando lo fusilaron. Era mucho más joven que el más pequeño de mis hijos. Dejó a cinco hijos huérfanos”, se lamentó. “Estamos aquí para recordarle y para decirle que no ha muerto porque está en todos nosotros”, expresó Eduardo.

En ese sentido, mencionó que “queremos que no se olvide quiénes fueron los asesinados y recordar por qué murieron. Fue por una injusticia brutal y social y una obligación moral e histórica recordar las cosas como sucedieron. Estamos aquí para reivindicar la memoria de aquellos que fueron brutalmente asesinados”, finalizó.

Familiares rinden homenaje a las víctimas en la puerta de la antigua cárcel de Pamplona. Javier Bergasa

Como cada año, la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra 1936 (AFFNA-36) se volvió a encontrar en la puerta de lo que era la antigua prisión de Pamplona este domingo para recordar y homenajear a las víctimas de la matanza de Valcaldera, de los asesinatos cometidos el 23 de agosto de 1936. Los actos se celebraron en dos lugares vinculados a aquellos hechos: el solar de la antigua cárcel de Pamplona, de donde salieron los presos, y Valcaldera, en Cadreita, lugar donde fueron conducidos y asesinados.

Para dar inicio al primer acto, la presidenta de AFFNA-36, Amaia Lerga, recordó a las víctimas y el por qué tienen que conmemorarse cada año. “Si no incorporamos esta historia a la memoria colectiva, corremos el riesgo del silencio. Nos da esperanza ver cómo estas fechas rompen el olvido y llegan a las jóvenes generaciones”, continuó.

Después añadió que “queremos que homenajeen a las personas de Valcaldera, que sus nombres y sus vidas sean conocidas, que sus familias sean escuchadas. Recordar no significa vivir anclados en el pasado, significa impedir que el olvido tenga la última palabra”, concretó. Al finalizar su discurso, se dio paso a mencionar a todas las víctimas de aquel día para que las familias y allegados pudieran depositar su flor en frente de lo que fue la puerta de aquella cárcel. Acompañados de guitarra, flauta, tambor y una melodía que corean todos los presentes.

Aquel día

Los organizadores de la Asociación explicaron que fue una falsa puesta en libertad que terminó en asesinato, ya que el 23 de agosto de 1936, en plena represión desencadenada tras el golpe militar del 18 de julio, las autoridades militares y civiles afectas a los sublevados anunciaron la puesta en libertad de un grupo de presos republicanos de la Cárcel Provincial de Pamplona.

“No era una liberación. Era una saca”, ya que los presos fueron sacados de la cárcel y trasladados hasta Valcaldera, en Cadreita, por un grupo de requetés y falangistas, y allí fueron fusilados todos menos Honorino Arteta Echarte, gravemente herido durante el fusilamiento, consiguió huir y sobrevivir. Se desconoce dónde están los restos de las personas asesinadas en Valcaldera. Se sabe que los restos fueron exhumados de la fosa de Cadreita y trasladados clandestinamente al Valle de los Caídos.

Por eso AFFNA-36 hizo un llamamiento a “romper los silencios, recuperar la memoria oral y documental” y a que quien pueda conocer algún dato se lo haga saber, ya que “hay que conocer qué ocurrió con los restos de las víctimas de Valcaldera y garantizar a sus familias el derecho a encontrarlos”.