En la 18ª edición de la fiesta, se ha podido ver la obtención de hierro mediante un horno de reducción directa. El mineral del hierro llegó en carros tirados por dos bueyes
“Hay gente que piensa que el hierro existe de forma natural en el monte, que sale tal cual, pues no, son óxidos, carbonatos, sulfatos y hay que separar el azufre, el oxigeno sobre todo del propio hierro para obtenerlo, es un proceso muy laborioso, lo que llega aquí en los carros es el mineral del hierro”, explicaba hoy sábado en la 18ª edición del Día del Hierro en Urdax-Urdazubi, el madrileño Thomas Mink en la exhibición que ha realizado en cómo se producía el hierro hace 2.500 años alcanzando temperaturas de hasta 1.300 grados mediante un horno de reducción directa de época galo-romana, una técnica utilizada desde la Antigüedad hasta el siglo XVIII.
Era la primera vez que el madrileño acudía a la localidad y se mostraba encantado, «al ser una novedad las gente está muy interesada».
Lo que el artesano del hierro explicaba de su exhibición es que «reproduzco el proceso que se hacía hace 2500 años exactamente igual, evidentemente como solo disponemos de una mañana, no puedo construir un horno en arcilla que es como se hacia, pero el proceso es el mismo» y añadía que la «el horno que he traído es una reproducción real de aquella época”.
La jornada
La jornada ha comenzado con la apertura del mercado de artesanía en la plaza del pueblo, acompañado de castillos hinchables, barcos y juegos para los más pequeños. Durante toda la mañana, los Hermanos Brun ofrecieron, a pesar del calor, una exhibición de forja tradicional.
Al mediodía llegaba la comitiva encabezada por los txistularis Patxi Larralde y Jesús Mediavilla, tras ellos dos magníficos bueyes transportaban el mineral de hierro hasta el monasterio de San Salvador de la localidad, donde les esperaban decenas de personas.
Tras el aurresku de honor, bailado por Mediavilla, ha llegado la hora del examen del material por los ferrones y la dura negociación del abad y el benaquero. Tras un buen rato, se puso precio al material, 13 monedas de oro, una más que el año pasado, y 4 buenos trabajadores para el monasterio. Tras el pago, el material ha sido introducido al monasterio y trasladado a su ferrería.
Antes del zikiro-jate de la comida, ha llegado la hora de la verdad, la hora de abrir el horno galo-romano y se extrajo la lupia o hierro esponja. Esta pieza en bruto, y al rojo vivo, fue golpeada y enfriada en agua y, para demostrar que era hierro auténtico, se cortó con una rotaflex ante el aplauso del numeroso público que pudo ver como se obtiene el hierro.
La fiesta ha finalizado con muy buen ambiente y la música del Mariachi Los Gavilanes y el acordeonista Jean Louis Bergara.




